Hipérico: la buena hierba

Hipérico: la buena hierba

Pilar Gil No Comment
Decrecimiento Desarrollo rural Salud Mental

Con el buen tiempo, llegan las ganas de salir a pasear por el campo y disfrutar

del bello paisaje que nos ofrecen las plantas silvestres en el apogeo de su floración. Sus colores

y olores inundan el entorno, y nos proporcionan una experiencia muy reconfortante,

podríamos decir incluso terapéutica.

Nuestra huerta también comienza a reverdecer y florecer con los cultivos que darán sus frutos

en verano. Las horas de intenso laboreo se suceden entre períodos contemplativos en los que

sentirnos privilegiados de poder disfrutar de esta espontánea explosión de vida a nuestro

alrededor.

Entre las plantas que complementan el entorno de nuestra huerta, algunas destacan, además

de por su belleza, por su alto poder medicinal. Es el caso del hipérico, una hierba perenne con

llamativas flores amarillas, que puede alcanzar el metro de altura, aunque también nos

podemos encontrar con ejemplares mucho más pequeños.

Conocida como hipérico, hipericón, corazoncillo, hierba del soldado, hierba de San Juan (por

ser en esta fecha cuando alcanza su clímax floral) , o por su nombre científico, hipericum

perforatum, haciendo referencia el segundo término a lo que observamos si cogemos una flor

y la vemos al trasluz, unas pequeñas perforaciones, que en realidad son glándulas de aceite.

Es este aceite el que contiene uno de sus principales componentes, la hipericina, que aporta el

característico color rojizo al líquido después de su maceración. Ése es el color que se nos

queda también en la piel al frotar una hoja contra ella. Posee otros compuestos igualmente

destacados, como taninos, flavonoides, aceites esenciales, limoneno, minerales (cadmio,

plomo) y ácidos (ascórbico, esteárico y palmítico).

Es una planta muy utilizada desde tiempos remotos. Plinio y Dioscórides ya la citaban y

alababan en el siglo I., por su uso como analgésico y contra la ansiedad. Desde la antigüedad,

cuando en una ciudad se desencadenaba una epidemia, sus habitantes quemaban ramas de

hipérico como sahumerio o las colgaban en los dinteles de las puertas. En la Edad Media se la

conoció como fuga demonum, por su uso mágico y protector contra los malos espíritus. Y este

uso derivó en su uso contra las tensiones causadas por los remordimientos interiores o la

melancolía.

En la actualidad, se le atribuyen innumerables propiedades curativas: cicatrizante, antiséptico,

astringente, vulnerario, sedante. Se le atribuyen también propiedades antidepresivas leves.

– Propiedades antidepresivas. Es el remedio natural que más se aconseja en los últimos

años para el tratamiento de la ansiedad y la depresión leve o moderada, estados de

decaimiento físico y anímico, falta de apetito o dificultades para dormir.

En este sentido y tras recientes investigaciones, las agencias de salud de algunos países

como Alemania han validado esta indicación, incluyéndola en la farmacopea oficial y

prescribiéndola ampliamente con ese propósito terapéutico. En cualquier caso, es

necesario consultar con el médico el deseo de tomarlo, por estar contraindicado su

uso simultáneo con otros antidepresivos.

– Antiséptico: para evitar infecciones en pequeñas heridas.

– Astringente: con su aplicación tópica podemos producir una acción cicatrizante,

antiinflamatoria y antihemorrágica.

– Vulnerario: favorece la curación de las heridas.

– Digestivo y diurético. Tomado en infusiones, es un buen antiácido, y es un remedio

indicado contra la diarrea y los vómitos. Además, el limoneno contribuye a eliminar

toxinas del organismo.

Dependiendo de para qué lo queramos utilizar, podemos ingerirlo en infusión, secando las

flores previamente, o hacer tinturas y cataplasmas para su uso externo.

En Tomates Felices recolectamos las flores de hipérico que crecen en nuestra huerta y las

maceramos en aceite de oliva virgen extra, obteniendo así el oleolato o aceite de hipérico,

considerado por muchas personas como el mejor remedio para la piel. Debido a sus

propiedades cicatrizantes, antisépticas, antibacterianas, antiherpéticas y antiinflamatorias, lo

podemos usar de forma tópica para combatir las picaduras de insectos, la psoriasis, los

eccemas, los herpes, llagas, quemaduras y otras muchas afecciones de la piel. También para

combatir las hemorroides, las varices y el acné. Aplicado en forma de masajes, puede utilizarse

además para combatir el dolor muscular y/o articular.

Este año, además, queremos lanzarnos a preparar una crema de hipérico, con el aceite macerado,

cera virgen y otras hierbas aromáticas, e incluir este nuevo formato entre nuestros productos.

En resúmen, una auténtica maravilla de nuestro entorno, un imprescindible en nuestro pequeño

botiquín de remedios naturales. Un pequeño tesoro al alcance de nuestras manos.

No obstante, conviene tener una pequeña precaución, ya que la hipericina en contacto con la

luz solar puede producir efectos de fotosensibilización en la piel y pequeñas lesiones cutáneas.

Se aconseja por tanto,no realizar una exposición prolongada al sol si se está siguiendo un

tratamiento con hipérico.

¡Y un último consejo! Hemos de ser muy cuidadosos en su recolección, pues sólo así

aseguraremos su preciada permanencia en nuestro ecosistema.

https://www.botanical-online.com/medicinalshypericumperforatum.htm

Os remitimos a este enlace si queréis saber más sobre el hipérico. En él también

encontraréis pautas para la recolección de plantas silvestres.

 

 

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